Costa Rica

Costa Rica

Llegué a Costa Rica a finales de febrero del 2016 y si el país fuera palabra lo llamaría “Sorpresa”, pues ha sido una constante aventura de momentos, lugares, situaciones y personas inesperadas. Esta tierra me ha recibido con los abrazos abiertos y me ha demostrado de una manera muy auténtica el “Pura Vida” que escuchas a cada segundo diario y que no solo es el emblema del país, sino que cada uno de los ticos te transmite esa idea de disfrutar la vida segundo a segundo.

San José

“Chepe”, la capital tica que se levanta entre las montañas del Valle Central, llena de una mezcla poco convencional de la agitación típica de una capital latinoaméricana pero con el toque de dejo de su relajada gente. Llena de tráfico y concreto entre el verde de las montañas y los imponentes paisajes que se asoman desde lo alto de cualquiera de sus cuestas. Ha sido mi hogar por ya casi un año y a pesar de la falta de costumbre de regresar a una ciudad caótica, se ha convertido un oasis, un limbo en donde los fines de semana compensan ese caos con sus muchas actividades culturales, musicales, su fiesta y su gente pura vida.

 

Jacó y Playa Hermosa

La primer playa que visité en Costa Rica, Jacó fue un WOW la primera vez y un OK, la segunda después de ver otras playas del país. La playa más cercana de San José por lo tanto un escape a una hora y media de la ciudad para estar en una playa del Pacífico y en donde importantes festivales como el Jungle Jam y torneos de surf como el Mundial ISA de Surf se llevan acabo. Lindos paisajes, con el toque de Babylon de una playa “gringa”, quién entienda el concepto más allá de algo peyorativo sabrá a que me refiero, en resumen un lugar lindo, pero lleno de excesos. El surf reina por estos lados y a solo 20 minutos de Jacó se encuentra Playa Hermosa, prácticamente el patio de Jacó en donde puedes ir a relajarte sin música pop a alto volumen o prostitutas por la noche. Cada 15 días hay torneo de surf en el Backyard, un beach club buena onda con precios módicos y buen ambiente. Es aquí el verdadero Jacó, fuera de Jacó. Paisajes cálidos, atardeceres imponentes, olas salvajes que te abrazan, aire puro, paz.

Guanacaste (Bahía de los Piratas y Playa del Coco)

Simplemente una joya, Guanacaste es el aguja árida en el pajar tropical del país. Caliente, seco, pero con vegetación. El verde puro pasa a ser verde con un toque café por acá, pero aún con ese toque del valle y la pampa. Arena negra suave, agua celesta y el sol que parece salido de un cuento de fantasía. Al norte del país, tiene una zona turística bastante desarrollada y al mismo tiempo tiene esas playas ocultas y arrinconadas que al descubrirlas prácticamente será tu playa privada por el día.

Puerto Viejo

Diría que la capital turística de la provincia de Limón. Fue en esta provincia donde los jamaicanos comenzaron a llegar al país. Mucho reggae, mucho rasta, mucho verde. Al pie de la Cordillera de Talamanca su vegetación y vibra es impresionante. Llegar dar una vuelta, tomar una bicicleta y recorrer sus carreteras visitando cada playa es impresionante.

En las fotografías podemos ver rincones de Puerto Viejo, Playa Grande y finalmente Punta Manzanillo con su espectacular mirador y su verde tan lleno de agua y frescura.

Manuel Antonio

El parque nacional más popular. Tenía mis dudas, no me gusta llegar a lugares tan abarrotados de turistas, pero en este caso es un parque tan hermoso que los turistas no importan. Al llegar un Tucán nos recibió en el pueblo y anunciaba que el lugar esta lleno de fauna, lleno de vida y de rincones únicos.

Puntarenas

Capital de la provincia del mismo nombre y donde se realiza el carnaval más importante del país. Un lugar extraño en donde la actividad principal es el ferry que cruza para llegar a la Península de Nicoya y que en temporada baja se vuelve prácticamente un pueblo fantasma.

Monteverde

Nunca había escuchado el nombre de un lugar que fuera tan preciso, justo y explícito para describir ese sitio. A casi 1800 metros de altura, este pueblo de casi 700 habitantes es uno de los más buscados por los viajeros. Fresco, frío, húmedo y lleno de neblina no es el bosque típico, pues son los altos árboles tropicales quienes dominan la montaña y no los típicos pinos que esperarías.

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